Un grave endeudamiento provoca el cierre de Spanair

Spanair se derrumba. La tercera aerolínea española, de origen catalán y presidida por Ferran Soriano, echa el cierre al tener que hacer frente a más de 350 millones de euros de deudas y estar a las puertas de declararse en bancarrota.

La falta de solvencia y liquidez para pagar combustible y tasas y la negativa del Gobierno Catalán y Qatar Airways de salvar a la compañía motivaron su repentino cese de actividad. Así, Spanair debe 160 millones de euros al accionista sueco SAS, 80 a proveedores comerciales y 50 a un grupo de entidades financieras lideradas por La Caixa, con quién tiene firmado un crédito sindicado.

Pero esto no es todo. A esta deuda se le suman las nóminas pendientes de pagar y el coste del inminente despido de una plantilla de 2.000 personas además de los billetes vendidos a miles de clientes, que habían reservado vuelos con esta compañía.

Además de los trabajadores y clientes de Spanair, existe otro gran afectado: el accionariado. La entidad Catalatana d'Iniciatives, formado por grandes empresas privadas (La Caixa, Gas Natural, Repsol, Catalunya Caixa, Agbar, Catalana Occidente, Sabadell, Ferrovial, Dragados o Telefónica) y entidades públicas (Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña) cuentan con el 85,6% del capital de la aerolínea.